|
9 de abril, 2010
|
Assad-Abu-Carib, rey del Yemen, hall谩ndose cierto d铆a descansando en el amplio mirador de su palacio, so帽贸 que hab铆a encontrado a siete j贸venes que caminaban por una senda. En cierto momento, vencidas por la fatiga y por la sed, las j贸venes se detuvieron bajo el ardiente sol del desierto.
Surgi贸 en ese momento una hermosa princesa que se acerc贸 a las peregrinas llev谩ndoles un c谩ntaro de agua pura y fresca. La bondadosa princesa saci贸 la sed que torturaba a las j贸venes y 茅stas, reanimadas, pudieron reanudar su jornada interrumpida.
Al despertar, impresionado por ese inexplicable sue帽o, determin贸 Assad-Abu-Carib llamar a un astr贸logo famoso, llamado Sanib, y le consult贸 sobre la significaci贸n de aquella escena a la que 茅l -rey poderoso y justo- hab铆a asistido en el mundo de las visiones de las fantas铆as. Y dijo Sanib, el astr贸logo: 鈥溌e帽or!, las siete j贸venes que caminaban por la senda eran las artes divinas y las ciencias humanas: la Pintura, la M煤sica, la Escultura, la Arquitectura, la Ret贸rica, la Dial茅ctica y la Filosof铆a. La princesa caritativa que las socorri贸 era la grande y prodigiosa Matem谩tica鈥. 鈥淪in el auxilio de la Matem谩tica 鈥損rosigui贸 el sabio- las artes no pueden avanzar, y todas las otras ciencias perecen鈥.
Una observaci贸n: por un peque帽o problema, no es posible insertar nada en la secci贸n "Actividades".
Hasta que se resuelva, lo que deber铆a estar en esa secci贸n, lo podr谩s encontrar en "Miembros".